SAN CRISTOBAL DE LAS CASAS, Chiapas.- Reapareció el Subcomandante Marcos, líder político-militar del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) pero su aparición trajo consigo una severa crítica para el precandidato del PRD, PT y Movimiento Ciudadano, Andrés Manuel López Obrador, a quien señaló que no acaba de madurar y reconocer sus errores y tropiezos, aún con todo y su “grupo porril ilustrado que lo promueve”. A nosotros se nos acusa de ser los sectarios e intolerantes, pero la verdad sea dicha, ningún movimiento en México ha exhibido tal grado de sectarismo, intolerancia e histeria como el hoy encabezado por López Obrador, que nos amenaza con salvar a México, dijo.
Y es que durante su gira por el estado de Chiapas en el pasado mes de noviembre del 2011, Andrés Manuel López Obrador le pidió al Subcomandante Marcos que no lo descalificara, pidiéndole que le dijera a sus partidarios que no votaran el próximo mes de julio, pero el vocero del EZLN salió a responderle.
En seguida de hablar de sobre las izquierdas y las derechas, sobre la muerte de uno de los comandantes zapatistas llamado Moisés, que fue confundido con el Teniente Coronel Moisés, y sobre la nueva generación de zapatistas que liderean al grupo armado, el polémico personaje concluyó con una posdata en la que arremetió contra AMLO. Sin mencionar en línea el nombre del tabasqueño, lo califica como “uno de los tres bribones que habrán de disputarse el trono sobre los escombros de México” que ha venido a Chiapas a demandarles silencio.
Dijo, “Es el mismo que no acaba de madurar y reconocer sus errores y tropiezos. El mismo que encabeza un grupo ávido de poder, pleno de intolerancia, que buscó, busca y buscará la responsabilidad de sus torpezas y esquizofrenias en otros. Con un discurso más cercano a Gaby Vargas y a Cuauhtémoc Sánchez que a Alfonso Reyes, ahora predica y fundamenta sus ambiciones en el amor… a la derecha”.
Para el hombre de la pipa y la capucha, “el plantón de Reforma no fue para exigir el recuento de votos que hubiera hecho evidente el fraude, sino para que la gente no se radicalizara; las críticas a Televisa no fueron para denunciar el poder de los monopolios mediáticos, sino para que se le abrieran los espacios de esa empresa (y ser de nuevo su cliente en los spots electorales)”.
Para Marcos, AMLO podría estar siguiendo una táctica “torpe e ingenua”, pero una táctica. “Que no crea en serio que los empresarios lo van a apoyar, que los chuchos no lo van a traicionar, que el PT y el Movimiento Ciudadano son partidos de izquierda, que Televisa está cambiando, que su interlocutor privilegiado en Chiapas debe ser el priismo -como antes lo fue el sabinismo-.
Incluso puntualizó, que crea que es más inteligente que todos ellos y que los va a embaucar a todos simulando que les sirve, o intercambiando usos y costumbres en el imposible juego político de “todos ganan” y “amor y paz”.
Para Marcos, una vez más se constata es que López Obrador suma a su derecha -desertores del PAN incluidos- y que nada aparece a su izquierda: “Sigue los mismos pasos de su antecesor, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, que se acomidió con los poderosos, apostando a que las izquierdas no tendrían más remedio que apoyarlo “porque no hay otra cosa”.





